27 de dezembro de 2011

R. P. Federico Guillermo Faber - Español

Belén
ó
El Misterio de la Santa Infancia
R. P. Federico Guillermo Faber
Libro de 1877 - 167 págs

Fonte
AL R. P. WILLIAM ANTONY RUTCHINSON,
Sacerdote del Oratorio de Londres.

MI QUERIDO ANTONY:

  Hace seis años creí muy natural publicar un prefacio á mi Progreso del alma, en la vida espiritual, bajo la forma de una carta que os dirigía á vos, cuyo afecto había mezclado de una manera muy notable en la vida y la experiencia que aquel libro representaba: ahora tengo también mis razones para obrar del mismo modo con respecto á Belén.
  En efecto, este nuevo libro, no sólo representa un pasado en el que vos habéis tenido siempre tanta parte, sino que recuerda, por permiso de Dios, relaciones., que si son menos placenteras, son por lo mismo mucho más tiernas. La voluntad de Dios, que os ha separado y asignado probablemente por toda vuestra vida, el padecimiento y la resignación, como parte de vuestro trabajo en su viña, han defraudado muchas esperanzas y desconcertado planes que nos eran más queridos de lo que los extraños podrían comprender. Tengo la confianza de que ni vos ni yo nos hemos rebajado jamás, ni aún de pensamiento, contra sus decretos.
  Vuestra peregrinación á Oriente, así Dios lo ha querido, no os ha devuelto la salud que habéis perdido en su servicio, y que tengo derecho para decirlo, es de más precio para mí que para vos. No le plugo tampoco concederos la fuerza necesaria para escribir vuestro viaje, para ventaja de su Iglesia y gloria de su Verbo. Pero una gran parte de este libro os pertenece, os debe todo cuanto las escenas que describen tienen de exacto y de pintoresco y adquiere para mí una especie de triste valor cuando pienso que es, con todas sus imperfecciones, el único recuerdo de vuestra laboriosa visita á los Santos Lugares.
  Además, en donde las descripciones ofrecen algunas semejanzas con los lagos de la Clyde y las montañas de Argyle, me es muy dulce el recordar que esas imágenes nos son comunes á los dos; porque después de vuestra prolongada ausencia, en el halagüeño y hospitalario retiro de Ardencaple, nos hemos reunido por primera vez.
  Las diferentes maneras de dividir ó de mirar la vida de Nuestro Señor os han interesado siempre particularmente, y habéis consagrado á ellas estudios muy serios. Me habéis enviado de la Tierra Santa una narración y un plano arreglado á la topografía de la Palestina, el Egipto y el desierto, y me halagaba la esperanza de que pudierais llevarle á cabo. Voy á deciros ahora lo que me propongo en este libro.
  Los misterios de los treinta y tres años de Nuestro Señor pueden tratarse de de diferentes maneras. Podemos considerarlos cada uno á parte tal como es en sí mismo, lleno de gracia y de Hermosura en su fisonomía propia y completamente distinto de los demás. En segundo lugar, podemos clasificarlos y dividirlos, por ejemplo, en gozosos, dolorosos y gloriosos, dando á cada clase su carácter especial y en la unidad de cada uno de ellos, conservando á cada misterio su individualidad propia. ó bien, en tercer lugar, podemos considerarlos como grupos ó constelaciones de las que cada uno forma una unidad como la Infancia, la Vida oculta, el Ministerio público, la Pasión y la Vida resucitada, ó los cuarenta días. Cada una de esas constelaciones tiene una unidad más perfecta que las divisiones de los misterios según sus caracteres gozosos, dolorosos y gloriosos, y al mismo tiempo, los misterios separados de que se compone la unidad, tienen una variedad más grande. En cuarto lugar, podemos aprender mucho haciendo abstracción de los misterios separados, para no considerar más que las analogías ó los contrastes de las cinco constelaciones entre sí. Es muy difícil decidir qué analogías ó qué diferencias son las que pueden suministrar más datos á la teología y á la devoción.
  El tratado siguiente es un ensayo del tercer método de tratar la vida de Jesucristo, combinada con el cuarto, cuando la materia lo sugería. En mi espíritu, y probablemente por una costumbre poética de localizar las cosas, designo mis cinco constelaciones de misterios con los nombres de Belen, Nazareth, Galilea, Calvario y Genezareth, denominaciones que tal vez no tienen más que una exactitud aproximativa, pero que son suficientes para mi designio.
  Debo advertiros también, y por ese medio á mis lectores que en el tratado hay partes susceptibles de una interpretación falsa, si no se leyese el conjunto. Bajo todos los demás conceptos, él mismo se explicará, y lo confío á vuestra indulgencia y á la del público, rogando á Nuestro Señor, si lo tiene por conveniente, que le acompañe con su gracia para que inflame y haga arder las llamas de Navidad en los corazones sencillos, como los de los niños.
  No puedo concluir sin decir que experimento cierta repugnancia en publicar mi libro en este momento. La Iglesia se halla sumida en profunda aflicción, y la devoción á la Iglesia en ninguna parte debe ser una pasión más absorbente que en los corazones de los hijos de San Felipe Neri. El Vicario de Jesucristo se encuentra en la mayor desolación, y aún cuando no deje de tener ejemplo en los anales de la Iglesia, no por eso aflige menos á sus hijos. Los que han hecho voto de una sumisión especial, al Santo que la Iglesia ha canonizado como el Apóstol de Roma, no pueden dejar de tener despedazado el corazón, cuando el Santo Padre lleva tan evidentemente la corona de espinas. Este año, que á Dios gracias toca á su fin, ha tenido una buena parte de dolores, tanto interior como exteriormente, está sembrado de ruinas, como un mar embravecido y con los restos de los náufragos.
  En estos tristes instantes será para vosotros, como para mí, y sin duda también para nuestros hermanos, una circunstancia santa y patética, él que estas líneas os hayan sido dirigidas desde aquí en la festividad de Santa Catalina, la mártir de Egipto y la Santa querida del Sinaí.

Vuestro siempre afectísimo, querido P. Antony,
                                       FEDERICO GUILLERMO FABER.
Arundel Castle, fiesta de Santa Catalina, 1860.

3 comentários:

Moniqke Moraes disse...

Olá,
interessante ver que nos países de língua espanhola eles tem o hábito de traduzir o nome da pessoal, por isso, o autor deste livro é o maravilhoso Frederick William Faber, que tantos livros você já colocou aqui. Obrigada mais uma vez, são maravilhosos os escritos deste Padre.
Monique.

utfidelesinveniatur disse...


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A_Católica disse...

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